No quiero hablarte desde una vida perfecta. Mi historia también tiene momentos difíciles, cambios y experiencias que han marcado mi forma de ver la vida y la persona en la que quiero convertirme.

Nací en una familia de clase media-baja en la que nunca me faltó de nada. Tras el nacimiento de dos mellizos, mis padres se vieron desbordados y mi madre atravesó una depresión. En aquel momento, mi padre consideró que lo mejor era pedir ayuda a mis tías.
Así fue como crecí durante gran parte de mi infancia, en un entorno en el que estuve muy protegido.
A pesar de todo, recuerdo mi infancia como la de un chico feliz, siempre con una sonrisa, rodeado de buenos amigos y agradecido por todo lo que tenía.
Pero al llegar a la adolescencia algo cambió.
Hay momentos que cambian nuestra forma de ver la vida.


El cambio del colegio al instituto supuso para mí un punto de inflexión.
Atravesé una profunda crisis existencial y llegué a plantearme quitarme la vida. Al mismo tiempo, me diagnosticaron la enfermedad celíaca, sumando otro cambio importante a una etapa que ya estaba siendo especialmente difícil.
Fue entonces cuando pedí ayuda a mi madre y comenzamos a buscar apoyo profesional con un psicólogo.
Poco a poco fui recuperando la ilusión, las ganas de vivir y esa sonrisa que siempre me había caracterizado.
A medida que fui recuperándome, también empecé a cuestionarme algunas cosas de mi entorno familiar.
Sentía que necesitábamos recuperar una dinámica diferente y que fueran mis padres quienes asumieran de nuevo un papel más presente en nuestro día a día.
Aquella etapa supuso un cambio importante para nuestra familia y también para mí. Empecé a comprender que crecer no consiste únicamente en aceptar lo que sucede a nuestro alrededor, sino también en aprender a mirar nuestra propia vida con otros ojos.
Hace aproximadamente tres años, mi familia tuvo que afrontar otra situación especialmente difícil.
Descubrimos que un miembro de mi familia estaba involucrado en conductas de acoso a menores a través de redes sociales. Vivir una situación así dentro del entorno familiar fue muy complicado de sobrellevar.
Actualmente, esa persona se encuentra en un centro penitenciario.
Es una parte difícil de mi historia y no la comparto para poner el foco en lo ocurrido, sino porque también forma parte de las experiencias que han marcado mi forma de entender la vida.

Todas estas experiencias forman parte de quién soy hoy.
Desde los 13 años comenzó también mi interés por el desarrollo personal y la mentalidad. Con el paso del tiempo, esa curiosidad fue creciendo hasta convertirse en una parte importante de mi vida.
Durante el último año he decidido dar un paso más y comenzar a formarme con mentores, aprender de otras personas y aplicar esos conocimientos a mi propio crecimiento.
Tengo 21 años y sigo aprendiendo. No quiero presentarme como alguien que tiene todas las respuestas ni mostrar una vida perfecta.
Quiero compartir un proceso real: el de una persona joven que ha vivido momentos buenos y momentos difíciles y que ha decidido seguir trabajando en sí misma y avanzar.
No quiero mostrarte una vida perfecta. Quiero compartir contigo un camino real.
Hoy quiero utilizar mi historia y todo lo que sigo aprendiendo para conectar especialmente con otros jóvenes.
Con personas que quizá también estén atravesando cambios, tengan dudas sobre su futuro o simplemente sientan que quieren crecer y sacar más de sí mismas.
Este proyecto nace de mis ganas de seguir aprendiendo, evolucionando y compartir ese proceso con una generación que también quiere avanzar.
Para mí, progresar significa decidir cada día que quieres avanzar.
Trabajar en tu mentalidad.
Aprender.
Ser disciplinado.
Superar tus propios límites.
Y no conformarte con quedarte en el mismo lugar.
Quiero seguir creciendo, aprendiendo y construyendo este proyecto día tras día.
Mi objetivo es compartir mi experiencia y crear contenidos, recursos, formaciones y una comunidad alrededor del desarrollo personal y la mentalidad, especialmente dirigida a jóvenes que quieren sacar más de sí mismos.
No quiero enseñarte desde una meta. Quiero compartir contigo el camino.

Estoy creando una comunidad de personas con ganas de crecer, trabajar en sí mismas y rodearse de otras personas que comparten esa misma mentalidad.
Este proyecto acaba de empezar. Y tú también puedes empezar a construir tu propio camino.